
Hablando de envejecimiento emocional y en la serie de artículos que sobre ello he escrito; en mi anterior post ACERCARME A MIS EMOCIONES hablábamos de que no es lo mismo tener emociones que saber o ser conscientes de que las tenemos. Todo el mundo, sin excepción, tiene sentimientos. Pero unas personas son más conscientes de ellos y otras menos.
Ser conscientes de nuestras emociones es el primer paso para aprender a comprenderlas y “aprovecharlas” para crecer y mejorar en nuestra vida. Por ello hoy comenzamos con “cuatro pasos” para conocer mis emociones.
“La emoción de ganar deber ser mayor al miedo de perder”
ROBERT KIYOSAKI
SEGUNDO PASO
Poner nombre a lo que siente
Además de notar las sensaciones corporales que acompañan nuestras emociones, es fundamental aprender a reconocer qué emoción está sintiendo e intentar darle nombre.


¿Sabe usted ponerle nombre a sus emociones? El siguiente ejercicio le ayudará a saberlo.
¿Cuántos nombre de emociones distintas conoce?. Escriba los nombres de todas las emociones que se le ocurran.
Alegría, Tristeza……
¿Que emociones suele sentir con mas frecuencia en su vida?
¿Qué emociones no suele sentir casi nunca?
Las personas tenemos muchas y variadas emociones, algunas agradables y otras dolorosas. Alegría, felicidad, tristeza, depresión, pena, desánimo, cariño, soledad, ilusión, ternura, enfado, angustia, serenidad, culpa, miedo, alivio, esperanza, placer, dolor, compasión, impotencia, frustración, nostalgia, vergüenza, asco, rabia, desamparo… son algunas de las más habituales.
La frecuencia con la que sentimos cada emoción varía mucho de una persona a otra, dependiendo de las experiencias que tenemos y de cómo las afrontamos, de cómo actuamos ante ellas y cómo nos relacionamos con las personas que nos rodean. En el epígrafe 3 aprenderemos más sobre lo que podemos hacer para llenar nuestra vida de emociones que nos ayuden a vivirla.