Dejando a un lado ( pues eso será tema para un análisis más profundo en otro post ), que hacemos con los cerca de 700 millones de euros recaudados por las empresas españolas, en este último trimestre, y que no se ha cobrado, es decir esta en el balance de morosidad de las empresas; hoy quiero dejar una breve opinión respecto a la propia subida en sí, del 18 al 21%.
Como empresario entiendo que deberemos valorar cual es coste real de la nueva repercusión en factura, para nosotros, como para nuestros clientes, ya que este puede ser, o no, realmente del 21%.
Así las cosas, entiendo que habrá que analizar cual es el perfil tributario de nuestros clientes, y si estos tienen posibilidad de deducción posterior. También deberemos estudiar una revisión de los procedimientos internos de gestión del IVA, y del sistema de prorrata utilizado, para posteriormente como repercutirlo en los balances, avaluando distintas alternativas para optimizar la deducción del IVA soportado.
Sólo después de este análisis previo, estaremos en condiciones de decidir sí afrontamos esta subida del IVA, como un coste económico interno, reflejado en cada uno de los contratos que firmemos a partir de ahora con nuestros clientes, o como un coste comercial, repercutiendolo a nuestros clientes, sin más.
Yo de entrada y por sí acaso ( después de consultar con distintos profesionales del derecho )’ y volviendo al principio de mi post, declarare, en cada periodo contributivo, aquellas facturas presentadas y pagadas.
Rafael Ardura Urrea
Business Manager
GRUPO RETIRO