Los seguros de vida son una de las modalidades de seguros más populares en la categoría de seguros de personas. En los seguros de vida entera se pretende proporcionar a la persona designada como beneficiaria un capital con el que compensar la pérdida de ingresos a causa del fallecimiento del asegurado o incluso facilitar a los herederos un capital con el que puedan atender los gastos de transmisión de bienes o garantizar el pago de las deudas o hipotecas sin necesidad de tener que recurrir al resto de la herencia que pudieran haber percibido.
En los seguros de vida entera, el asegurador está obligado a abonar un capital a la muerte del asegurado sin tener en cuenta el momento en el que esta se produce. La contraprestación pactada puede darse en forma de renta o capital. Esta forma de prestación, aunque tiene un alto componente de riesgo, también tiene un componente de ahorro.
Este contrato puede presentar las siguientes formas básicas:
A primas vitalicias:
El pago de las primas se mantiene hasta el fallecimiento del asegurado.
A primas temporales:
Las primas correspondientes se satisfacen durante un periodo de tiempo determinado.
Hasta los 85 años:
Si el asegurado sobrevive a esta edad, se satisface automáticamente el capital garantizado, cesando con ello la vigencia del seguro.
El seguro de vida puede ser un tema difícil. El tema es complicado, las opciones son muchas y, a menudo, nos sentimos incómodos al planificar el final de la vida. Además, aunque la mayoría de las personas reconoce el valor del seguro vida, muchas desconocen cómo funciona el seguro vida y qué tipo es mejor para ellas.
Un seguro de vida entera es aquel que siempre se va a cobrar porque tiene una cobertura vitalicia.
Se trata de un seguro para toda la vida que podrá ser rescatado por el titular si lo necesitara (por ejemplo cuando se jubile) o cobrado por sus beneficiarios o herederos legales en caso de fallecimiento.
En un seguro de vida entera se combinan dos opciones de seguro;
El seguro de Vida Entera es especial y mejora al seguro de vida riesgo por dos motivos.
El seguro de vida entera es vitalicio, lo que significa que siempre se va a cobrar. Esta por si misma es la principal diferencia respecto a un seguro de vida riesgo, porque no hay una edad máxima de permanencia en la póliza. Ten en cuenta, que en un seguro de vida riesgo, siempre existe una edad máxima a partir de la cual la compañía aseguradora ya no renovará la póliza. Lo habitual son los 65 o 70 años.
El seguro de vida entera tiene primas vitalicias lo que significa que la prima a pagar a la compañía aseguradora será estable, permanecerá igual a lo largo de toda la vida del contrato y no se verá incrementada por factores como la inflación o la edad, tal como pasa con los seguros de vida riesgo, en los que la prima va aumentando en relación a la edad (cuantos más años tengas más pagas por tu seguro).
Características del seguro de Vida Entera como seguro de Ahorro.
A partir del segundo año se podrá rescatar el capital garantizado de la póliza más una participación en beneficios. Esta característica hace muy interesante el seguro de vida entera para un perfil de ahorrador conservador, ya que es difícil en la actualidad encontrar un producto que garantice un capital teniendo en cuenta la política europea sobre los tipos de interés.
El seguro de vida entera es un producto pensado para un ahorro a largo plazo, debido a que con la participación en beneficios se puede llegar a conseguir que el valor del capital rescatado sea superior a las primas pagadas. En este sentido debes de tener en cuenta que además del ahorro que vas construyendo, con tus aportaciones, también se están pagando las primas correspondientes al seguro de vida riesgo.
Pueden ponerse en contacto con este despacho profesional para cualquier duda o aclaración que puedan tener al respecto.
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