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¿Hacia una sociedad más humana, longeva, activa y tecnológica?

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¿Porqué un vino o licor añejo se percibe como algo valioso, único, y sin embargo la senescencia, se ve como algo negativo, un deterioro irreversible e improductivo que nos lleva al final?; ¿No deberíamos ser como los buenos vinos, o lo que es lo mismo, no deberíamos valorar más y mejor envejecer?, aquello de: “…la experiencia es un grado..”.

Este tema nos debe de interesar a todos puesto que la sociedad está cambiando a pasos agigantados, y porque a menos que se produzca el fin de la vida de forma abrupta, a todos nos toca, solo es cuestión de tiempo. Muchos conocéis mi trabajo de hace tiempo Contra el Edadismo, es decir a la lucha en contra de los estereotipos negativos asociados a la vejez, ya que en multitud de ocasiones al aludir a la misma hay cierta carga peyorativa implícita o explícita, pues el pensamiento recurrente se suele delimitar al aspecto puramente físico referido al consiguiente deterioro. Sin embargo, si comprendemos que la persona no se limita a lo puramente material y que precisamente lo caracterizan los estados de conciencia, la psique o la mente; normalmente ese primer pensamiento torna a la idea de que el aprovechamiento de la vida significa el mayor alimento posible del alma, lo cual, a su vez, se traduce en una mayor vitalidad espiritual; una mayor riqueza intelectual respecto a la juventud que, al contrario, mantiene un cuerpo más vital pero con un alma en proceso de formación.

Sin duda que en el proceso de envejecer -creo que durante toda nuestra vida, pero más cuanto más avanzamos en edad- nuestra capacidad mental está en formación o en tránsito ya que nunca se llega a una meta final dado que el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad sujeta a refutaciones, y la ignorancia es infinita en relación a lo que se conoce. Nada peor que los que no están abiertos al debate al efecto de incorporar nuevas perspectivas: es lo más eficaz para alejarse de la verdad. «Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo». (Aristóteles)

De lo que estamos hablando es de la comparativa que se produce entre edades respecto a edades avanzadas, en cuanto a la dosis de conocimientos y experiencias, ratio evaluador sobre si se ha aprovechado la vida. Sin duda que las personas son en esto como los vinos: no por el hecho de transcurrido el tiempo mejoran, antes al contrario un mal vino empeora con el transcurso del tiempo. Si la vida se desperdicia en lo que tiene de propiamente humana, el resultado no será bueno.

Cuando se alude a la vejez entonces debemos analizar, si le damos más importancia al alma que al cuerpo, al fondo más que a la forma, a lo que nos define como humanos respecto a su carcasa exterior, debería destacarse la evolución del estado de conciencia más que los estados de los kilos, la situación de nuestro cabello, o lo arrugado de nuestro rostro. Por supuesto en el bien entendido que lo dicho no significa para nada no atender las necesidades del cuerpo. Al contrario, resulta esencial este cuidado, nada más acertado que aquello de mens sana en corpore sano.

Hay ciertas inconsistencias en torno a este asunto. Por ejemplo, cuando muere alguien se suele decir “pobre fulano o mengana” ¿Cómo “pobre” si se piensa que los estados de conciencia, la psique o la mente son inmateriales y por ende no se descomponen y por tanto sobreviven al cuerpo?. Incluso si eres creyente ¿no es que se goza en el más allá de una vida más placentera si han hecho las cosas bien? Entonces, para ser consistentes con esta visión “pobres los que quedan” porque extrañan a los que se fueron.

Sin duda que el deterioro del cuerpo llega un momento tal que puede afectar también al cerebro con lo que la psique, los estados de conciencia o la mente dejan de comunicarse con el mundo exterior debido al referido deterioro progresivo. Pero cuando no llega esa etapa o, en su caso, mientras no llegue, la evolución del alma sigue su marcha ascendente si se saben aprovechar las oportunidades y se saca partida de la vida propiamente humana.

Este es el sentido por el que en muchas comunidades se tiene especial consideración con la vejez, no solamente debido a lo enclenque o debil que pueda estar el cuerpo sino especialmente para sacar partida de la experiencia y el conocimiento en el que beben las generaciones más jóvenes.

Esto está ligado al vínculo entre jóvenes y adultos mayores en las familias en las que cuando los hijos son menores los padres se ocupan de ellos en todos sus múltiples problemas, en su salud, en sus estudios, en su alimentación y en su espacio de ocio. Esto mismo es lo que sucede en devolución de cariño con los padres cuando son mayores por parte de los hijos. Esto se ve más claramente en comunidades asiáticas, por ejemplo, en Corea del Sur, donde, por otra parte no hay sistemas compulsivos de previsión social debido entre otras razones al motivo descrito (y, dicho sea de paso, donde las tasas de ahorro son las más altas para proveer en la vejez). En cambio, en otros lares se observa algo bien distinto: hijos que abandonan a sus padres o los encierran en geriátricos para liberarse de ellos con el argumento de que “están muy ocupados” como si los padres no hubieran estado ocupados cuando atendieron y cuidaron a sus hijos.

Para los materialistas no hay estados de conciencia, psique o mente con lo que el ser humano estaría programado como un ordenador donde no existirían premisas como argumentación, razonamiento; ideas autogeneradas, responsabilidad individual, moral o libertad. (Galileo, Bacon, Hobbes, Hegel, Marx). De corriente espiritualista o idealista, otros, piensan que para poder conocer las cosas, se debe tomar en cuenta la conciencia, las ideas, el sujeto y el pensamiento. (Descartes, Hegel o Kant)

En su trabajo a lo largo de su vida John Eccles, premio Nobel en Neurofisiología, desarrolló una filosofía dualista que llamó dualismo interaccionista, que mantiene que hay diferentes sustancias en el universo, una física y otra mental. “uno no se involucra en un argumento racional con un ser que sostiene que todas sus respuestas son actos reflejos” y apunta que “cuanto más descubrimos sobre el cerebro más claramente distinguimos entre los eventos del cerebro y el fenómeno mental”. Y Max Plank, premio Nobel en Física,  concluye que “sería una degradación inconcebible que los seres humanos fueran considerados como autómatas inanimados en manos de una férrea ley de causalidad”. Por último para citar a los más destacados científicos en la materia, John Lucas afirma que “Solo un agente libre puede ser racional. El razonamiento, y por tanto la verdad, presupone la libertad y no el condicionamiento por nexos causales de la materia.

Entonces, si hemos comprendido que el libre albedrío es una característica que diferencia al hombre de todas las otras especies conocidas y que la psique es lo que hace posible esa libertad, debemos concluir que el alimento de esa alma es función primordial del ser humano para elevarse en busca de la antedicha excelencia, lo cual madura en la vejez si se han llevado a cabo los esfuerzos consiguientes.

Así es que el deterioro físico es más que compensado por esa inyección de contenido que no se tiene a edad temprana. Este es el sentido de mi reverencia a la vejez. Platón dijo y suscribo “me da enorme placer hablar con las personas de edad avanzada. Han estado en el camino sobre el que todos nosotros debemos transitar y saben donde están los obstáculos y las dificultades y donde está nivelado y es más fácil”.

También en la vejez se modifica la prioridad temporal debido a que se acorta el período de vida por lo que tiende a atribuirse mayor valor al presente con lo que se disfrutan más los momentos; y simultáneamente tiende a concentrarse más la atención en los detalles de la vida. Las dos situaciones operan en otra dirección en edades juveniles donde los proyectos a largo plazo tienen muchas veces preminencia respecto de los de corto plazo o, como decimos, el presente. Al mismo tiempo no es infrecuente que se descuiden o se pasen por alto los detalles que muchas veces hacen la vida más agradable respecto a la aceleración por lograr otras metas. Todo esto por lo que pueda entenderse por presente ya que como decía San Agustín “sé de que se trata aunque si me lo preguntan no puedo explicarlo: razonaba que en última instancia el presente es muy difícil de capturar puesto que se divide instantáneamente en lo que fue y lo que será (el pasado y el futuro).

En resumen, para mí no es de extrañar que en las sociedades contemporáneas se subestime la vejez porque hay una grosera sobrevalorización del culto al cuerpo; lo cual tiene prelación respecto al cultivo del alma, que en realidad animaliza la conducta y desaprovecha el sentido de una vida propiamente humana. En cierto sentido esta es una de las explicaciones de la decadencia de valores que hoy ocurren al subvertir las prioridades más elementales.

Esta reflexión dará inicio a un trabajo de análisis más o menos exhaustivo en dos vertientes, que se han definido claramente en este preámbulo, y que espero que sean de interés para mis lectores: Uno sería en la vertiente materialista-realista y otro idealista.

En el primero de los casos y bajo el Título: ¿Hacía una Sociedad más Humana, longeva, activa y tecnológica?, será un compendio de distintos post que tratarán de ser un intento de aproximación a la realidad del Sector de los Mayores, bajo mi humilde experiencia profesional, en donde se abren un abanico de oportunidades para profesionales socio-sanitarios y empresas, a través del emprendimiento y la innovación.

Compuesto por cuatro grandes monográficos: “Demografía, presente y futuro”; porque es imposible entender el futuro sin echar un vistazo a las previsiones demográficas, “Silver Economy”, una iniciativa que hace especial hincapié en un dato: en el 2030, los trabajadores de 55 a 64 años representarán hasta el 30% o más de la población activa en muchos países de Europa. Por tanto Nueva Economía e Innovación Social no pueden faltar, van de la mano, porque la economía del futuro será digital, humana y “de plata”.

El tercero “I+D+i en envejecimiento| Envejecimiento activo y saludable”. un modelo conceptual para el envejecimiento saludable, definido como «el proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez».

Y por último, “Work Trends of Aging Management| Medidas de gestión de la edad”. Porque se está produciendo una tardía incorporación de las personas al mundo laboral. Este hecho y el futuro retraso de la edad de jubilación provocarán un desplazamiento de los intervalos de edad de la población laboral.

En el segundo de los casos o vertientes la idealista, entraremos en una análisis de las “Emociones”, Desarrollar un conocimiento de las emociones y las competencias socio-emocionales para reducir la preconcebidas ideas, estereotipos o etiquetas negativas asociadas a la edad. Ya sabemos que existen o se han catalogado como tal ocho tipo de emociones: Emociones primarias o básicas,  secundarias,  positivas,  negativas,  ambiguas,  estáticas, sociales, Emociones instrumentales.

De esta suerte todo pensamiento está compuesto por dos factores: el conocimiento y el sentimiento. Un pensamiento está integrado por una porción del conocimiento con una carga de sentimiento, y es sólo el sentimiento el que da poder al pensamiento. Por importante o magnífico que sea el contenido del conocimiento, si no está vinculado al sentimiento no pasará nada. Por otra parte, por poco importante o insignificante que sea el contenido del conocimiento, si hay una gran carga de sentimiento algo pasará.

La inteligencia emocional ha demostrado ser una herramienta básica para nuestra salud mental y es, sin duda, una forma de empoderarnos frente a la vida, de convertirnos en personas mucho más preparadas para el día a día.

La inteligencia emocional es un término que se hizo famoso gracias a Daniel Goleman, y desde entonces muchas investigaciones han afirmado que es positiva no sólo para nuestra vida cotidiana, sino que en trabajo, el deporte e incluso la educación, es altamente eficaz y aporta muchos beneficios para el rendimiento.

Si el pensamiento está compuesto de conocimiento y de sentimiento, no es menos cierto que las emociones, son las que provocan los sentimientos, por lo que analizando éstas, y teniendo el conocimiento sobre la realidad de las Personas Mayores, intentaré que veáis, lo maravilloso que es envejecer, tal y como lo concibo, y así conseguir de algún modo minimizar el estereotipo negativo y «convertiros» al #ContraElEdadismo.